Solidarias les desea un próspero 2018

Estamos en el momento del año en el que hemos dado paso al invierno y a poco más de una semana de este cambio de estación movemos las hojas de nuestro calendario y aprovechamos para hacer balance.

Hace un año celebrábamos desde Solidarias la entrada de 2017 estableciendo un paralelismo entre la gran ola revolucionaria que atravesó Europa en 1917 y  la que a partir de 2011 ha conmovido durante unos pocos años al mundo entero.

Comentamos que tras el 15-M, la primavera árabe, ocupar Wall Street y  otros acontecimientos que atravesaron muchos países y continentes enteros, ha venido el fantasma de la contrarrevolución encarnado en los jinetes de la guerra, las matanzas de inocentes, el éxodo forzado y el surgimiento en las metrópolis de niveles de intolerancia y represión que no se conocían desde tiempos anteriores a la segunda guerra mundial.

 

El 26 de noviembre de 2017 se celebraron elecciones  en Honduras para la presidencia de la república, los miembros del parlamento y cerca de 300 alcaldes. 

La elección fue la primera tras la polémica decisión de la Corte de Honduras para la reelección presidencial. Juan Orlando Hernández, que ha ocupado el cargo desde 2014, fue el primer presidente de la historia hondureña postulado para un segundo período desde la Constitución establecida en 1982. 

El 17 de diciembre, tres semanas después de las elecciones presidenciales, fue proclamado el presidente saliente con una diferencia de poco más de un punto respecto al candidato opositor Salvador Nasralla. 

La oposición acusó a Juan Orlando Hernández de pucherazo y la Organización de Estados Americanos, que realizó un monitoreo independiente de las elecciones, encontró importantes irregularidades y puso en duda la credibilidad de los resultados oficiales sugiriendo unas nuevas elecciones. 

Durante semanas ha habido en Honduras una ola de protestas generalizadas con una represión feroz por parte del poder. Represión ninguneada o censurada por parte de los grandes medios. Los mismos que lanzan sus campañas de calumnias contra los dirigentes populares latinoamericanos y que consiguen que sus mentiras, a fuerza de ser repetidas una y otra vez, se conviertan en dogma de fe para millones de personas , en la línea del dirigente nazi Joseph Goebbels.

Es el segundo golpe contra la democracia que se produce en este bello y torturado país centroamericano en años recientes. Pero no el único que ha habido en el hemisferio occidental… Recordemos los de Paraguay y Brasil. (En este último caso, un país de más de doscientos millones de habitantes cuya élite corrupta, con el apoyo del poder mediático y de las élites – no menos corruptas – estadounidense y europea, ha expulsado a un gobierno elegido democráticamente para poner a otro con casi todos sus miembros imputados y ello tras una campaña de marketing mediático muy bien orquestada a nivel nacional e internacional en la que, cómo no, ha jugado un importante papel el poder burocrático de este lado del charco.) Los mismos que incumplen la aplicación de las cuotas de refugiados establecidas, que miran para otro lado ante la masacre del pueblo palestino, que permiten que algunos de sus miembros apliquen políticas descaradamente racistas y xenófobas y no se sabe muy bien si a pesar de ello o gracias a ello reciben premios sonados y son jaleados  por sus medios de intoxicación de masas.

 

No es bueno que la deriva autoritaria y represiva que estamos viviendo nos amargue la existencia. Ya sabemos que frente al pesimismo de la inteligencia está el optimismo de la voluntad.

Y merece la alegría luchar contra el estado de cosas que tanto nos indigna. Y esta lucha, que es el único camino para salir del lío en el que nos han metido los que nos mal-gobiernan, se produce a todos los niveles. El local, el estatal y el global, por abajo y por arriba, a nivel micro y macro, en nuestra vida cotidiana y en la esfera institucional. Y es una lucha que vamos a ganar, cueste lo que cueste.

 

En este 2018 que ahora comienza vamos a continuar jugando  nuestras mejores cartas: La de informarnos y saber lo que pasa frente a las campañas de intoxicación de los grandes medios, la de pensar por nosotras mismas frente al lavado de cerebro que nos intentan imponer, la de mantener la moral alta y la alegría pese a las circunstancias adversas.

 

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Os deseamos lo mejor en este nuevo año. Y confiamos que nos sigáis acompañando en este programa hecho por y para las personas, movimientos y colectivos  que creen en la solidaridad y la ponen en práctica.

 

Publicado por Solidarias en enero de 2018